En la canción Brindis por Pierrot puede escucharse “Ahí estás
Martín Corena escuchando ésta canción”. Martín Corena fue un
delincuente uruguayo que merece el mayor de mis respetos y consideración porque
asaltaba solo bancos y entidades financieras, es decir, les robaba a otros
ladrones y eso le confería los famosos cien años de perdón.
En Buenos Aires conoció a los hermanos Viñas: El negro y el muerto. El
muerto ganó su apodo porque una noche, estando preso, intuyó que entraban para
matarlo en su celda y se escondió detrás de la puerta. Los guardias abrieron
fuego contra su compañero que dormía en la otra litera. Corena y los Viña
formaron una sociedad y viajaron a Uruguay
Cuando la banda se retiraba con 80.000 pesos de un atraco a la casa de
cambio Paganini en Montevideo pasaban por allí dos policías. Los oficiales
confundieron al “muerto” con un contrabandista y le pidieron los documentos
cuando Martín Corena y su hermano salían de la financiera con el botín sin
haber disparado un solo tiro. El tiroteo terminó con la muerte de uno de los
policías. Los hermanos Viñas fueron apresados unos días después y Martín
Corena, que había conseguido huir, fue descubierto por una delación en un
campito de fútbol. Pese a que se rindió sin ofrecer resistencia con las manos
en alto, la policía abrió fuego y murió de treinta y cuatro disparos.
En la cárcel de Punta Carretas el negro Viña conoció a una maestra con la que se casó al cumplir la condena y puso un almacén frente a la cárcel. En un cajón coleccionaba las amenazas que recibía todos los días.
