Foto: Aye Decuzzi
Reunidos
alrededor de una mesa estaban los dioses de todos los tiempos, de todas las
eras. Sus semblantes severos reflejaban el desastre de los resultados. La
humanidad se había extinguido y ellos fracasaron. Sus malos hábitos y sus
pésimas decisiones llevaron a la quiebra a un buen negocio. No discutieron los
datos que reflejaban los libros contables. Pusieron en una urna sus nombres
para sortear quién cerraría la persiana de entrada y le daría una barrida al
local.