Miguel escribe

 

Ilustración: Darío Parissi
Dedicado a Miguel Corbo

Miguel escribe y viaja en reversa,

las palabras lo llevan de la mano a la niñez,

a su viejo barrio,

a la voz materna pronunciando su nombre,

a seguir con los ojos el recorrido del tranvía,

a los viajes de su padre en busca del sustento,

a la fila de amigos que lo rodearán en su cumpleaños,

a la galería de fotos de los que no comparten ya su mesa.

Descubre con asombro el poder de la escritura,

su fuerza transformadora

y sin proponérselo repasa

el acopio de cartas que nunca envió,

las conversaciones consigo mismo,

mensajes a sus hijos y nietos

que quedaron en su teléfono móvil

y que algún día quizás se revelen.

Miguel escribe con el impulso de una necesidad,

de un reflejo primario que lo gobierna,

cautivo de una sensación que lo libera.

Escribe como le habla a los amigos,

a la naturaleza o a Dios,

en su tono íntimo y directo

cuando medita y se aleja del caos,

cuando se interna mar adentro de sí mismo.

Miguel escribe y viaja a cada casa,

a cada rincón de la memoria,

abrazándose a cada alma.

Y mientras escribe no imagina

que yo imagino que él escribe.