Debo reconocerlo. Lo aprendí de Julio Parissi. Digo, esto de entrar en una discusión estéril y esquivar el insulto al estilo Locche. Y mostrar la cara y que vuelvan a intentar golpear, y que pase de largo. Lo vi claramente en un texto de su autoría, aunque tiene un cuento corto en el que refleja lo mismo. Publiqué un chiste. Y una mujer escribió. Le respondí y volvió. Y así.