sábado, 31 de mayo de 2014

Big bang


Se poco de física. Mucho menos del Big bang con el que comenzó todo esto que ahora a nuestro alrededor vemos.
Para mí el universo comienza aquí, en este pequeño pedazo del mundo. Comienza en una mesa, unas hojas, un cuaderno, una buena lapicera, la luz suficiente que permita escribir.
Estoy en un bar. De fondo suena Youºre going to lose that girl. Espero el solo de George y todo encaja mágicamente.
Hace poco mi amigo Héctor Gómez, estudioso del origen de las palabras, me escribió desde México. Me  dijo que escribir es un derivado de la palabra cicatriz. Dejar una cicatriz en una superficie para plasmar un mensaje, un dato, una idea. Pienso que muchas veces escribimos sobre aquello que aún no ha cicatrizado en algún lugar de la mente.
Y aquí, en este rincón del Universo, comienza la estrafalaria gestación de personas y lugares que no conocemos y empezaremos a descubrir a partir de que las letras se alineen sin solución de continuidad quién sabe hasta donde.
Es un momento de felicidad intensa.
A mi alrededor la gente desayuna, lee, conversa. Yo estoy aquí y en otro lugar. Sin pensar en nadie, escribo.

Y aquí, como en el Big bang, comienza otro mundo.