jueves, 21 de mayo de 2015

Paloma

Paloma
Eligió, por vocación, el camino de las  letras,
ése sendero laberíntico y pantanoso del  que nadie sale ileso,
sin brújula y sin Norte,
con destino de infinito.

Eligió que sea la palabra,
su herramienta y su voz en esta tierra
y también en otras que hasta hoy desconoce.

Se quedó con la pluma,
las noches en vela persiguiendo rumbos,
pariendo historias, rescatando sueños.
Le pesan los ojos pero vuela,
la elección de su nombre fue premonitorio.
La busca la nostalgia pero gira suspendida en el presente.

Desafió la hoja de papel en blanco,
ése vacío cuyo vértigo siempre es desconocido,
desconocido y absurdo como las ceremonias y los protocolos,
la iniciación a un rito,
un despertar, la chispa,
la que enciende el fuego venturoso.

Vivirá mil vidas,
las de buenos y canallas,
en otros tiempos, continentes, circunstancias,
escribiendo al pie su nombre,
imaginando que otros esperarán que escriba,
que escriba y que cuente.
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