jueves, 8 de noviembre de 2012

La llevo a todas partes

La primera vez que la usé fue hace unos meses. Resulta que salía de mi casa para ir a laburar y no andaba el ascensor. Me volví. Agarré la cacerola y bajé los catorce pisos golpeándola con la cuchara de madera. Algunos turros me denunciaron al consorcio diciendo que eran las cuatro de la mañana. La democracia no tiene horario, señores!!! Les grité por los pasillos sin saber quién había sido.
Ese mismo día, caliente como estaba, no encontraba lugar para estacionar. Como la tenía apoyada en el asiento del acompañante, la saqué, me bajé y empecé a darle de nuevo. País de mierda que cualquiera tiene un auto y se cree con derecho a ocupar los lugares de la gente.
Ahì nomàs dije: me la llevo a todos lados. Y con un cinto viejo que ya no uso me la colgué al cuello sin que me importe un carajo que los vecinos me digan: Ahí va el loco de la cacerola...
Estoy en el cine viendo una película. Suena un celular. Como la tengo colgada al cuello, empecé a hacer un batifondo que ni te cuento. Pero claro, como en este país no saben vivir en democracia me echaron del cine. Hijos de puta, después se quejan que las cosas estén como estan.
El domingo pasado: All Boys-River allá en Floresta. 80 mangos la entrada y 25 una hamburguesa, hijos de puta. Todo el segundo tiempo, con ese bodrio de partido le dí a la cacerola pidiendo que se vayan todos: los jugadores, el técnico, el presidente y el dueño del puesto de hamburguesa, qué joder. Yo no vine a la cancha para ver esto. Yo tengo mis derechos.
No sabés lo bien que me siento, Cacho.
Aumentan las expensas? Cacerola.
¿El profesor desaprueba a mi hijo? Ahí me tenés a mí en la puerta del colegio haciendo más quilombo que la fanfarria de los granaderos a caballo.
¿Viene mi suegra el domingo? Cacerola.
¿Mi cuñado no trae nada en Navidad? Cacerola.
Te voy a llamar a la noche para que vos con la viola le pongas música a una letra que me viene rondando el mate.
Si no te para ni el bondi,
nadie te da ni la hora,
dale con ganas, sin asco
vamos con la cacerola.
Cuando el perro del vecino
ladre y ladre a cualquier hora,
no le grites ni lo calles,
duro con la cacerola
Sino hay café en el laburo
si para todo hacés cola
hacé valer tu protesta
siempre con tu cacerola.
Te llamo a la noche y arreglamos.
Mirá que si me atiende el contestador, ya sabés.


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