jueves, 13 de diciembre de 2012

Ubicación

En el pecho, inclinado ligeramente a la izquierda, está el corazón, órgano asociado a los sentimientos, a los pálpitos, a las decisiones corajudas.
Dicen que la sabiduría de la naturaleza le ha permitido ubicar a cada elemento en el lugar que le corresponde.
Para señalar o definir una posición, siempre usamos referencias: arriba, abajo, a la izquierda, a la derecha.
Y los seres humanos todos, como cuando elegimos el barrio donde vivir, nos sentimos más cómodos en un lugar que en otro. Y a veces coinciden nuestras elecciones con la de gente que admiramos desde lo más profundo y eso a veces nos da la esperanza de estar en el camino correcto, que no nos equivocamos, que gente sensible, creativa, piensa y siente como nosotros.
Nos dicen que las posiciones políticas ya no existen: que ya no hay que hablar más de izquierda, de derecha, que el fin de los tiempos, que el fin de las ideologías. Me cuesta entender que alguien pretenda convencernos con mensajes carentes de sentido.
La izquierda, desde el principio de todos los tiempos habla de lo mismo: de la solidaridad, de la igualdad de condiciones, de la justa distribución de la riqueza, de la atención a los que nada tienen, de la paz entre los seres humanos, del hombre nuevo, menos mezquino, mejor samaritano, en distintos tonos, con distinto énfasis, con similar convicción.
¿Y la derecha de qué habla? Habla de la libre competencia que regula los mercados, del progreso, del primer mundo, de las fronteras ideológicas, de la libertad impuesta a sangre y fuego, cueste lo que cueste, de la ley del más fuerte, de la fortaleza del que sobrevive.
He evocado algunas canciones populares que en algún momento se definieron como "de protesta" y todas tienen un mensaje bastante parecido, hablando del pueblo, del pan para todos, de no creer en las fronteras. Siempre con ése espíritu tácito de compartir la cosecha.
Y busqué en vano canciones de derecha, que me hablen del capital, de deudas, intereses, de pagos, de quitas y de un mundo mejor. No las encontré.
Hay compositores de canciones de derecha, pero no pueden cantar a los cuatro vientos lo que piensan porque eso no es atractivo, ni conmovedor, ni popular, ni invita a exclamar: "una que sepamos todos!!!"
Cada uno tiene una posición, incluso en el silencio. El corazón también.
Publicar un comentario