sábado, 11 de septiembre de 2010

Somos lo que comemos


Somos lo que comemos reza la cultura oriental y no deben estar errados. Sino no se explica porqué somos la única especie sobre la Tierra que no evoluciona. Porque no me digan a mí que los adelantos tecnológicos significan evolución. No se cuánto le demandó al oso panda crear un dedo que no tenía para sujetar y comer la caña de bambú. Hay una diferencia entre ese desarrollo natural y que desarrollemos nosotros un nuevo pulgar para jugar mejor con la playstation o tipear un mensaje de texto con el celular.
Y uno se detiene a observar lo que ingiere y hace un esfuerzo por no desmayarse cuando ve que en la cacerola puso a hervir unos trozos de pollo. Y el pollo cambia de forma y deja salir a la superficie un olor extraño junto con unas manchas de color lechoso que tampoco es la grasa que el agua en ebullición hace emerger.
Entonces se acuerda que escuchó decir por alguien que sabe que en un par de meses un pollo pesa un par de kilos y tiene una pechuga que a uno le hace pensar que ese pollo fue hijo legítimo de Arnold Schwarzenegger. Y todo esto a base de unas hormonas que le dan al pobre animal mientras le mantienen la luz encendida haciéndole creer que es de día y el come y come y come todo el tiempo, totalmente ajeno a su destino poco feliz y a la responsabilidad directa de envenenamiento en masa que ha planificado su criador. Y el pollo tiene una vida sin sol, sin caminar, sin buscar lombrices, sin saber lo que es el maíz, ni las semillas, ni el aire libre, ni el progreso, ni el pasto, casi como si fuera un ser humano.
Entonces miramos la verdura y la cortamos y no tiene aroma ni sabor ninguno. Y allí nos enteramos que le poneen unos fertilizantes y la riegan con unos pesticidas que podrían haberse usado en la guerra de Irak con mayor efectividad que las bombas radioactivas.
Y los transgénicos y los procesos de congelamiento y los almacenajes y las exigencias de crecer, crecer, crecer, ponerse bella, madurar, ser productiva, casi como si fuera un ser humano.
Entonces pienso que en este orden las especies tienden a ser todas iguales tarde o temprano. Y que de aquí a la antropofagia hay un paso muy corto, casi como ya nos sucede a los seres humanos.

Publicar un comentario