sábado, 15 de diciembre de 2012

El Ñato Peralta


El Ñato Peralta fue el boxeador más impresionante que he visto en mis años de aficionado al deporte de los puños. Dueño de una pegada fenomenal, un físico privilegiado, sino hubiese caído como cayó en los dormitorios de varias vedettes buscadoras de fama, no lo hubiese desparramado tan aparatosamente el paraguayo Gimenez en la pelea por el título sudamericano en Bahía Blanca aquella fatídica noche de invierno del 97.
Peralta se hizo de abajo, a los golpes, como la gran mayoría de los boxeadores importantes. Su primer gran entrenador fue su padre, que a edad temprana le dio sus primeras grandes palizas. Como Peralta no estaba en condiciones de medirse con él por la gran diferencia de categoría,  descargaba sus puños y su sed de revancha contra su madre, con quien consiguió sus primeros Knock outs.
Rocky fue una película que lo marcó definitivamente. Fue tal la admiración por el personaje que el Ñato comenzó a imitar a Balboa en su forma de entrenar y luego a Stallone en su forma de hablar y moverse, recitando textuales las frases de la película en su más que precario inglés,  lo que hacía que en las conferencias de prensa nadie entendiera lo que decía. Una vez escuchó que alguien dijo: “Tiene una papa caliente en la boca”. Se bajó inmediatamente del estrado y le dijo “Yo tengo una papa caliente y vos tenés esta castaña” y le puso una piña en medio de la frente que le dejó sellado como un tatuaje la pequeña imagen del escudo de Independiente que tenía en el anillo de oro.
Muchos juicios se comió, dejó mucha gente en mal estado cuando se tomaba unas copas y se quería agarrar a los golpes. Dicen, no se si será cierto, que iba siempre acompañado de un amigo de la infancia que andaba con una campanita de bronce y cuando tenía ganas de pelear le decía: “Turco, la campana” y cuando el turco la hacía sonar él gritaba “Segundos, afuera” y arremetía a las piñas limpias contra todo lo que se le parara en enfrente y decía “Contá turco, contá cuántos están en el piso”
Fue famoso en los boliches de moda por las propinas a los mozos y por los golpes que propinaba a quienes sospechaba que le miraban a la mujer que estaba a su lado.
En sus primeras épocas, cuando entrenaba con el maestro Zalazar, sus peleas no duraban 3 asaltos. De allí el mote “Banda inexperta”. Miedo metía. El quería madrugarte antes de empezar y ya en los pesajes te hablaba y te amenazaba. “Hacé el testamento ahora que podés firmar” les decía.
Otra de sus grandes era cuando se miraba y se medía con el rival antes de comenzar la pelea. Una noche subió al ring y le dió al Chino Luna una tarjeta en el saludo previo y  le dijo “es del dentista que te va a poner los dientes de nuevo”.
Hablaba con los rivales en la pelea, con el ringside, con el jurado, con el árbitro y si hubiese tenido un teléfono a mano hablaba hasta con la mujer.
Era una máquina de recaudar. Cuando nockeó al francés Sougier en París, se le acercaron todos los vendedores de auto de alta gama a ofrecerle el mejor coche. Destrozó aquel Mercedes contra un puesto de diarios en la primer salida. No sabía manejar, pero había que permitirle cualquier cosa porque él era el Ñato Peralta. Aquella madrugada declaró: "Soy noticia siempre. Si sabía que era tapa de hoy me quedaba en el puesto a esperar los diarios."
Me acuerdo cuando salió en la tapa del Gráfico con el habano en la boca y el título “Mas grande que el mono”. Nadie le pudo hacer entender cuando vio la revista que era una referencia a Gatica mientras tenía agarrado al periodista de la corbata.
Se ganó muchas críticas cuando al preguntarle sobre Cassius Clay declaró: “Es mas lo que baila que lo que pelea. Para eso voy a ver al Chúcaro con Norma Viola”
La Asociación lo suspendió de por vida aquella noche en Bahía Blanca cuando esperó al paraguayo Giménez después de su derrota en el estacionamiento con un matafuego en la mano. Alcanzó a pegarle una vez y lo dejó con conmoción cerebral una semana. Fue preso y no se supo nada más de él. Algunos dicen que es cuidacoches en Dontorcuato, que cuando le dejás el auto te dice: “Andá tranquilo, que te lo cuida Peralta”


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