martes, 25 de diciembre de 2012

Pirotecnia

La invención de la pólvora cambió radicalmente la historia de las guerras. Un simple cañón, una bala de metal, una mecha y el precioso explosivo, simplificaron el transporte de pesadas catapultas para derribar muros y tomar por asalto las fortificaciones. Y las armas de fuego que vaya uno a saber en qué momento se ocupa el Diablo de cargar para su regocijo personal y desgracia de quienes las manipulan y de quienes las padecen.

Luego el hombre, que es siempre inventor de maravillas y catástrofes, pensó en que podía transformar explosiones en elementos de festejo y no encontró mejor nombre que pirotecnia, clasificación que aborrezco en todas sus formas, aún en la verbal. Porque el hombre, que es un animal en búsqueda permanente de nuevas situaciones de stress para sus congéneres y otras especies que lo rodean con tal mala fortuna, utiliza estos estruendosos elementos en actos públicos, marchas de protesta, partidos de fútbol, Navidad, Año Nuevo.

En las marchas y los estadios de fútbol se utiliza mucho el "tres tiros", vaya nombre bien colocado, que consiste en un tubo que luego de encenderlo, arroja tres explosivos que estallan en el aire, a unos cuantos metros del suelo, imitando el sonido de los disparos de armas de fuego. Maravilloso.

No se si los organizadores de marchas e integrantes de hinchadas de fútbol alguna vez pensaron que esta pirotecnia deforma una reunión pacífica y festiva en un estado beligerante.

Yo se que hay quienes disfrutaron apoltronados en sus sillones el muy televisado ataque a Irak en la invasión a Irak que terminó con Saddam Hussein. Aclaro: no eran fuegos de artificio lo que se veía en sus pantallas.

Yo se que hay quienes compran estos pequeños explosivos para regocijo de sus hijos, pero quisiera yo que estén ellos conversando familiarmente en un jardín, a punto de llevar a la boca un pedazo de pan dulce y estalle sobre sus cabezas una de esas bombas de estruendo que te hacen creer en el fin del mundo o que mientras brindabas se desató la tercer guerra mundial y gatos, perros y otros animales domésticos corren desesperados a ponerse a resguardo y uno desea responder al fuego con una granada, un mortero o un bazooka que ponga las cosas en su lugar, reestableciendo la paz y la armonía propias de las navidades, los años nuevos y de un mundo mejor.
Publicar un comentario