jueves, 14 de noviembre de 2013

Mas que el bronce

A muchos grandes en la historia los combaten, los persiguen, los exilian y después de muertos son repatriados, enterrados con grandes homenajes, y se erigen para ellos enormes monumentos. Ponen sus frases en el bronce y se olvidan de sus ideas para siempre.

Jefe de los orientales, Protector de los pueblos libres, peleó contra potencias extranjeras y contra unitarios instalados en Buenos Aires y Montevideo, siempre al frente de un batallón de seguidores andrajosos, principalmente indios, con los que se llevaba bien desde niño, ya que con ellos se crió, y entendíó con claridad su cultura. Por eso, en su lengua, estos recuperados de establecimientos jesuítas, admirables jinetes y temibles guerreros, lo llamaban Karay Guazú (Gran Señor) o Oberavá Karay (Señor que resplandece).
En la adolescencia leyó El contrato social, y su buena relación con indios, gauchos y negros lo inspiraron a escribir El Reglamento de Tierras en 1815, una reforma agraria en aquel tiempo basada en el concepto la tierra para el que la trabaja.
Tuvo una vida de leyenda y una muerte en el exilio.
Artigas jamás consideró a la Banda Oriental como país independiente ni nunca lo llamó Uruguay. Fueron los ingleses los que propiciaron con sus buenos oficios la división de aguas y del virreinato para poder comerciar sus productos en aguas internacionales.
Antes que comenzara el 1800 encontró en la frontera con Brasil a un afro-montevideano, capturado por los portugueses y esclavizado. Lo compró para darle la libertad. Desde entonces, el Negro Ansina lo acompañaría por el resto de su vida como amigo, camarada de armas y cronista.
Para la Asamblea de 1813 envió sus diputados con las instrucciones bien claras. Artigas reclamaba:
  • Independencia de las provincias del poder español.
  • Igualdad de las provincias a través de un pacto recíproco.
  • Libertad civil y religiosa. (Este estaba loco)
  • Organización de los poderes como un gobierno republicano.
  • Federalismo, con un gobierno supremo que interviniera solamente en los negocios generales del Estado.
  • Soberanía de la Provincia Oriental sobre los siete pueblos de las Misiones Orientales.
  • Ubicación del gobierno federal fuera de Buenos Aires.
Fue traicionado por el mismo poder que se valió de su natural liderazgo militar en la guerra de la Independencia. Igual que Mariano Moreno, sus ideas irritaban a los próceres de la Patria.
En 1816 fue invadido por tropas brasileras apoyadas por los unitarios de Buenos Aires. Había que acabar con ese demonio, y uno de sus oficiales, otro traidor, un tal Fructuoso Rivera, luego de ser derrotado, se pasó a las filas de los invasores. Judas inspiró a muchos.
Su monumento es imponente. No tanto como su leyenda.
La historia que me enseñaron en la escuela, la historia oficial, suprime, altera, tergiversa, troca el valor de los episodios.

José Gervasio Artigas fue un grande en Latinoamérica. 
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