martes, 9 de diciembre de 2014

Apuntes

Se rasca la barba perturbado
y en esta confusión parece un niño
que no puede dormir sin su juguete
que no puede jugar con el destino.

Desde tiempo inmemorial revuelve los papeles,
intuye que un error provoca el descalabro,
una centésima aquí, alguna coma equivocada,
resulta una cifra astronómica en el Cosmos.

No lo dejan dormir las mil tragedias,
las guerras fraticidas, las infamias,
las muertes inocentes, los traidores,
el hambre, los enigmas, las mordazas.

Se pierde  entre apuntes y notas con detalle,
Lo desconsuela el tiempo y la nostalgia,
Lo distrade de  la  vida y los llamados suplicantes
ese error terrible que no encuentra.

No llora.
No reza.
No implora.
No tiene a quien consultar ni recurrir.

Dios siempre está solo
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