Siempre dije que lo único sagrado para mí es el humor. Y el humor tiene un lenguaje que no pueden asimilar y comprender todas las personas. Cuando hacemos humor corremos el riesgo de ser malinterpretados.
A mi me gusta correr esos riesgos.
Se acercaba fin de año y la maestra que tenía a cargo la división a la
que concurría mi hija me llama para que la ayude a organizar con los padres el
acto de fin del ciclo lectivo y que también cerraba la primaria en la escuela.
Me advirtió que el grupo de padres era muy tímido y que les costaba actuar en
público. Pensé y luego les escribí una nota que viajó a cada casa.
Buenos
Aires, 5 de Noviembre de 2002
INVITACION HUMORISTICA DE UN PADRE QUE PARECE
LOCO PERO LO DISIMULA
Queridos
colegas:
No sé si han notado que falta menos de un mes para que finalicen
las clases. Yo lo noté porque me lo dio a entender la maestra. No tengo reloj.
Cuando esta fecha llegue, nuestros hijos e hijas se despedirán de
la escuela y también de ellos y de la desgracia de ver nuestras caras de
dormidos a la mañana. Un adulto con cara de dormido es lo más parecido al
Monstruo del Lago Ness.
Los niños festejarán la suspensión de estos sustos matinales por
tres meses.
Por lo general, para festejar esta suspensión de traumas que vaya a
saber qué secuela dejan en los párvulos, se hace un acto y luego una fiesta y
se lee un discurso, se baila, se come empanadas, se rasca la oreja, en fin, se
realiza una actividad.
Un grupo de inadaptados entre los que se encuentran varias maestras
y varios padres ha sugerido que nosotros le hagamos a los niños un acto de
despedida. Una pequeña función.
No conformes con la idea de meternos en problemas, me han convocado
para que escriba algo alusivo. Me dieron una indicación:
"Hay padres que tienen pánico por presentarse en
público". Ajá.
"Tendrían que estar encapuchados o detrás de un biombo".
Seguí tomando nota.
Se me ocurrió una canción que habla de los miedos de los niños, de
sus fantasmas y nosotros disfrazados con una sábana en la cabeza
representaríamos a dichos fantasmas. Los niños deberán soportar que yo toque la
guitarra. Luego asimilarán más rápidamente que ustedes canten.
Yo hubiese preferido azotarlos, pero las maestras confían más en la
tortura psicológica que en la física.
Para ensayar la canción hay un horario y una fecha. En la escuela.
En el mismo lugar donde se librará la ejecución.
Dicen que los padres son los primeros en dar el ejemplo. Si
pensamos que nuestros hijos no deberían hacerse la rata, prediquemos con el
ejemplo. Dicen que estamos desmovilizados. Dicen que nunca queremos participar.
Demostremos que no. Yo voy a estar. Trataré que aprendamos juntos
esta canción. Tendré ayuda del Neuropsiquiátrico Borda a mi disposición.-
Los espero en el recreo.
Esto es secreto y confidencial. No deben enterarse los niños. Es
una sorpresa.
Roberto Molinari
Padre de Ayelén