Una dulce borrachera

 

Ilustración Darío Parissi

Entonces en este instante,

en el que éxtasis y exilio se confunden,

los límites resultan imprecisos,

el dique que contiene a las palabras se hace añicos

y la vida es una dulce borrachera

 

En este instante fugaz

que deseamos eterno,

en el que convergen los sudores,

el deseo, la pasión y los latidos,

la oscuridad más profunda y la luz enceguecedora,

el vértigo indomable,

el frío de los polos y el calor del trópico.

 

En ese instante, digo

en que siglos de literatura,

culturas milenarias y lenguas muertas

intentaron describir con sus torpes vocablos,

con sus imperfectos adjetivos,

quisimos reducir, sintetizar, simples mortales

en aras de resumir la infatigable biblioteca,

una sola palabra equivalente,

diminuta, frágil, precisa.

 

En ese instante supremo,

en ese que inspiramos y nos inspira,

en el que perseguimos sin cansancio,

creímos que podíamos abreviarlo como en una nota musical

y lo llamamos coito