jueves, 1 de agosto de 2013

Tecnología, redes, usuarios



Participé de una charla orientada a la fidelización de clientes. O sea, un sistema de premios como viajes exóticos para aquellos que compran impulsados por alguna motivación extra como la de disfrutar de un lugar exclusivo.
Al entrar, me pidieron un documento y me entregaron un dispositivo electrónico con un collar de tela para poder colgarlo de mi cuello, como antes se hacía con las acreditaciones personales. Me dijeron que en el salón, como parte de la charla, me explicarían cómo se utilizaba.
En ese dispositivo que pertenece a un sistema denominado Poken, estaban registrados los datos con los cuales de pusieron en contacto conmigo: nombre y apellido, correo electrónico, teléfono de la oficina. En distintas mesas del salón, había puertos electrónicos que al acercar a ellos este artefacto cargaba información sobre la charla que íbamos a escuchar. A la vez, si yo lo acercaba al que tenía otro asistente como yo, intercambiábamos nuestros datos personales. No había más folletos, adiós imprenta, tarjetas personales, etc. Al final de la charla yo entregaba el Poken, ellos me devolvían mi documento y cargaban en un portal los datos que yo recopilé acercando este dispositivo a otros. En un correo electrónico tendría al día siguiente acceso a ese portal donde iría conformando mi red de contactos y mi historial. Una línea de tiempo me permitía, accediendo al portal y a mi base exclusiva, ver cuántos contactos había hecho en cada encuentro donde se utilizaba este sistema.
El sistema es muy utilizado en Europa para convenciones, eventos, promociones, exposiciones. Nada se lleva uno en papel. Le interesa un stand y lo que ofrece, acerca su Poken al puerto electrónico del portal y toma todos los datos necesarios para investigar más tarde sobre lo que pueden ofrecernos. A la vez, el dueño del stand carga los datos tuyos como posible interesado. La tecnología al servicio de que tu tarjeta de crédito se mantenga parpadeante.
En la misma charla nos contaron algunas novedades en la explotación de la información que brindan las redes. Por ejemplo: la aerolínea KLM fue la primera en desarrollar un novedoso sistema donde vos, ingresando a la página donde se halla tu vuelo, ves la plantilla del interior del avión y sus asientos. Haciendo click en el lugar elegido ves el perfil de la persona que tenés sentada al lado, pudiendo así elegir si soportás 14 horas a Roma al lado de un tipo que pesa 197 kilos. O te toca una mujer con un nene de 9 meses, que se pone mal con los vuelos. Linkedin, Facebook, son redes que tienen nexo con  este sistema.
La compañía hizo una campaña impresionante. Por los datos registrados, linkeandolos con las redes, analizando tu perfil, sabían también el motivo de tu viaje y en la puerta de embarque esperaban para entregarles a determinados pasajeros un presente perfectamente seleccionado de acuerdo a las características del cliente. Filmaron la sorpresa de la gente cuando le entregaban objetos como un pedómetro (reloj pulsera que mide los pasos dados y promedia con el tiempo registrado) para una deportista que viajaba a competir desde Europa a Nueva York. La chica esperaba para embarcar y cae un comitiva de azafatas y un tipo con una cámara para entregarle el presente. Por supuesto, esto también va a las redes, para que se comparta y se virilarice, término marketinero de los tiempos que corren quién sabe a dónde, por supuesto también esto forma parte de los datos que se recopilan con tus elecciones, los gastos que realizás, dónde los hacés, si te gusta alquilar un kayak, navegar a vela, practicar bungee jumping, alpinismo, motocross o tirarte pedos en la bañera.
¿Interesante, no? Interesante lo que se logra con nuestros datos y lo que en ellos hay ya registrados en las redes, administrados, depurados, peinados, analizados por personas que jamás conoceremos personalmente.
Llegará así el día en que no sea necesario ir a votar. Total, tendrán analizadas tus preferencias políticas perfectamente catalogadas.
Pronto sabrán cuántas deposiciones diarias realizamos, qué escuchamos, cuánto dormimos. Y nos llegará un mensaje de texto al celular ofreciéndonos el último producto inventado para quitarte la seborrea.

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