sábado, 22 de marzo de 2014

La mamá de Jimmy

Ya pocos lo recuerdan. Llegó con las noticias que vuelan presurosas a las agencias de prensa, a las radios, a los canales de televisión de todo el Mundo. Y el Mundo nuevamente despertó horrorizado.
Sucedió en Guyana, en Jonestown, la Tierra de Jones, de Jim Jones, el 18 de noviembre de 1978.

Jim Jones le aseguró a sus fieles que allí se construiría El Paraíso Terrenal.
Para establecer y mantener  el orden y la disciplina en sus fieles tenía sus métodos. A los niños, por ejemplo, cuando se portaban mal en la paradisíaca comunidad, Jones, llamado también El Padre, les hacía creer que en el fondo de un pozo había un hombre que hablaba y donde él los arrojaría si no se corregían. En el fondo del pozo había un hombre pago por Jones, que doblaba y tiraba las piernas de los niños cuando eran descendidos. 

Jones provocó el suicidio colectivo de 909 personas. Hubo quienes tomaron el veneno que el repartió, como se reparte el pan en Misa, y otros, que tuvieron que beberlo a punta de pistola, encañonados por otros fanáticos con delirios mesiánicos como él.

Pensé en la mamá de Jimmy. Pensé en su padre. Pensé si existe un hilo conductor entre los que educaron desde su más tierna infancia a tipos como Jimmy, Adolfito, Francisquito, Augustito, Jogito Rafaelito, Papíto Doc y siguen las firmas. Que pozos oscuros asustaron a esas criaturas. Qué crímenes aberrantes presenciaron.

Creo yo, por un acto de justicia universal, deberíamos hacer la salvedad en el día de los padres y de las madres y excluír a quienes educaron a estas criaturas . Nada de saludos a todos los padres ni a todas las madres del mundo.Es nuestro derecho de admisión.

No compartimos con ellos reuniones de padres en el jardín de infantes.

Mientras nosotros hablábamos de un mundo mejor con nuestros hijos, ellos construían pozos oscuros y profundos con hombres que hablaban, a donde enviaban castigados a los niños de mal comportamiento.

Si el cielo y el infierno existen, ésa es la diferencia.


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