martes, 4 de marzo de 2014

Por quién suenan las campanas

Los diarios, con sus periodistas y columnistas de opinión, escriben, narran, cuentan los acontecimientos que suceden todos los días, como en algún momento en el futuro, investigarán y resumirán los historiadores, para dejar asentadas sus conclusiones y su lectura de los hechos.
Una vieja frase dice: “Hay que escuchar las dos campanas para conocer la verdad”. Y esto supone que un mismo episodio puede ser narrado por personas muy diferentes en su ideología, en su compromiso con la verdad, e incluso, en su carácter de defensor de una de las partes protagonistas de estos hechos que comienzan a ser históricos a partir del día siguiente.
Uno elige que tipo de campana desea escuchar. Uno elige a quien creerle, quien inspira respeto y crebibilidad, y a quien ya lo han atrapado en mentiras, en relatos confusos, en manipulación de la información o en manifestar simpatía o encontrar justificación en actos perpetrados por genocidas. Le ley suele ser una línea muy finita en estos casos.
En la Campaña al Desierto, Roca y sus tropas aniquilaron a 14000 indios, que por supuesto, estaban en esas tierras antes de la llegada de los conquistadores españoles. Esa masacre, financiada por la Sociedad Rural Argentina, trajo, claro está, para esta prestigiosa institución beneficios. No se financia semejante empresa con fines filantrópicos. Cuarenta millones de hectáreas fueron repartidas entre 1800 familias. Algunos generales de sus columnas, como Rauch, un especialista en tácticas de exterminio, dejaron el sello de su paso por la provincia de Buenos Aires, en su derrotero hacia el sur, dándole su apellido a pueblos posteriormente, como Villegas, otro integrante de la gesta. 1800 familias patricias pasaron a ser propietarias de tierras ganadas a sangre y fuego.
Pongamos a sonar dos campanas. Escuchemos la diferencia de enfoque, las deducciones personales de lo que se busca transmitir sobre un mismo hecho, donde las cifras arriba mencionadas son oficiales, salidas de los partes militares que Julio Argentino Roca, con rigurosidad militar dejó asentadas.
Mariano Grondona habla sobre la Campaña al Desierto, respondiendo a Osvaldo Bayer. Dos campanas.
Si tomamos cualquier hecho al azar, observaremos también campanas disonantes.
Yo ya elegí cuál es la que escucharé sonar.




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